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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://historiadeladiocesis.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>HISTORIA DE LA DIOCESIS DE 9 DE JULIO</title><description/><link>https://historiadeladiocesis.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Capitulo I: Or&#xED;genes previos</title><link>https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120305-capitulo-i-origenes-previos.php</link><guid isPermaLink="true">https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120305-capitulo-i-origenes-previos.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>LA ARQUIDIOCESIS DE BUENOS AIRES</strong><br />Desde el siglo XVII el territorio de la provincia de Buenos Aires &ndash;con escasas poblaciones fundadas- hab&iacute;an quedado comprendidas en la jurisdicci&oacute;n eclesi&aacute;stica de la di&oacute;cesis de Buenos Aires. En efecto, &eacute;sta hab&iacute;a sido erigida en mayo de 1620 por el papa Paulo V.<br />Entre 1855 y 1868, el decenio en que fueron creadas, o comenzaron a funcionar, las tres parroquias m&aacute;s antiguas que m&aacute;s tarde conformaron la di&oacute;cesis de 9 de Julio, y hasta marzo de 1897 (en que fue creada la di&oacute;cesis de La Plata) la provincia continu&oacute; perteneciendo &iacute;ntegramente a la Iglesia particular de la Sant&iacute;sima Trinidad de Buenos Aires. <br />A comienzos de la d&eacute;cada de 1850, y desde a&ntilde;os anteriores, la Iglesia bonaerense ven&iacute;a manteniendo algunas diferencias con el gobierno de Rosas atinentes, sobre todo, al ejercicio del Derecho de Patronato. En abril de 1851 hab&iacute;a fallecido el obispo de Buenos Aires, monse&ntilde;or Mariano Medrano y Cabrera, quien en el &uacute;ltimo tramo de su existencia hab&iacute;a padecido m&uacute;ltiples achaques, y sufr&iacute;a sordera y ceguera. <br />Para entonces, Medrano, ya pose&iacute;a un auxiliar, monse&ntilde;or Mariano Jos&eacute; de Escalada Bustillo y Cevallos, obispo titular (&ldquo;in partibus&rdquo;) de Aul&oacute;n; pero, sin embargo, hasta 1854, la di&oacute;cesis fue gobernada &ndash;en sede vacante- por el can&oacute;nigo Manuel Garg&iacute;a. Cuando en 1846, Rosas hab&iacute;a solicitado un coadjutor para Medradra, propuso el nombre de &eacute;ste &uacute;ltimo, pero la Santa Apost&oacute;lica hab&iacute;a respondido que ese cargo se hallaba provisto por escalada, quien hab&iacute;a sido preconizado obispo por Gregorio XVI y consagrado el 21 de junio de 1834. Esta respuesta hab&iacute;a motivado, ante la duda del gobierno, una investigaci&oacute;n en la que hab&iacute;a intervenido, entre otros, el doctor Dalmacio V&eacute;lez Sarsfield.<br />El 2 de marzo de 1854 el gobierno argentino present&oacute; ante la Santa Sede a monse&ntilde;or Escalada para la c&aacute;tedra de Buenos Aires. Desde Roma fueron enviadas las letras pontificias y recibidas por el gobierno el 19 de septiembre del mismo a&ntilde;o. Como en el contenido de esos documentos no era mencionada la presentaci&oacute;n de marzo, ni se hab&iacute;a referencia al Patronato, esto desat&oacute; un conflicto que dilat&oacute; el pase que, de las bulas, deb&iacute;a efectuar el Poder Ejecutivo; y, en consecuencia, la provisi&oacute;n del obispado.<br />A pesar de que, en diciembre, Escalada se hab&iacute;a dirigido al gobernador Pastor Dorrego, solicit&aacute;ndole el &ldquo;exequatur&rdquo;, reci&eacute;n el 6 de noviembre del a&ntilde;o siguiente se pronunci&oacute; al respecto el doctor Valent&iacute;n Alsina, permitiendo la instituci&oacute;n de monse&ntilde;or Escalada como diocesano de Buenos Aires. El flamante obispo tom&oacute; posesi&oacute;n de la sede el 18 de noviembre de 1855.<br />El 5 de marzo de 1895, el Papa P&iacute;o IX elev&oacute; a arquidi&oacute;cesis a la entonces di&oacute;cesis de Buenos Aires. Esta promoci&oacute;n hab&iacute;a sido autorizada por la legislatura nacional por ley n&ordm; 116, del 1&ordm; de octubre de 1864; y las letras pontificias recibieron el exequatur por decreto del Poder Ejecutivo del 5 de marzo de 1865. Para ese momento, en el territorio que actualmente comprende la di&oacute;cesis de 9 de Julio, solamente exist&iacute;an dos parroquias; una en el partido de 25 de Mayo y otra en Bragado; y, ambas, as&iacute; como la totalidad del territorio de la provincia de Buenos Aires se hallaban bajo la competencia jurisdiccional del recientemente promovido arzobispado.<br />Monse&ntilde;or Mariano de Escalada falleci&oacute; en Roma, en julio de 1870, luego de haber participado de las sesiones del Concilio Vaticano I. La noticia del deceso del arzobispo lleg&oacute; a Buenos Aires reci&eacute;n el 9 de septiembre; y, luego de sesionar, el Cabildo eclesi&aacute;stico eligi&oacute; vicario capitular a monse&ntilde;or Le&oacute;n Federico Aneiros.<br />P&iacute;o IX, sin dudas por requerimiento de monse&ntilde;or Escalada, hab&iacute;a preconizado al presb&iacute;tero Aneiros como obispo titular de Aul&oacute;n, el 21 de marzo de 1870. La consagraci&oacute;n episcopal de este &uacute;ltimo tuvo lugar en Buenos Aires, en la Santa Casa de Ejercicios, el 23 de octubre del mismo a&ntilde;o, recibiendo el Orden sagrado de manos de fray Jos&eacute; Wenceslao Ach&aacute;val, obispo de Cuyo, quien se encontraba accidentalmente en la metr&oacute;polis luego de arribar de Europa.<br />Doctorado en Derecho Can&oacute;nico y en Jurisprudencia, antiguo catedr&aacute;tico de la Universidad de Buenos Aires y frecuente escritor de prensa, Aneiros gobern&oacute; la arquidi&oacute;cesis como vicario capitular hasta julio de 1873, en que la Santa Sede lo design&oacute; arzobispo.<br />Durante su gobierno pastoral, monse&ntilde;or Aneiros propici&oacute; la realizaci&oacute;n de diversas misiones a las poblaciones que hoy forman parte de la di&oacute;cesis de 9 de Julio, tambi&eacute;n a las tribus abor&iacute;genes por quienes tuvo especial celo, y de las cuales nos ocuparemos m&aacute;s adelante.<br />El 3 de septiembre de 1894 se produjo el fallecimiento de Aneiros. En consecuencia, el 24 de noviembre de 1895, el Papa Le&oacute;n XIII promovi&oacute; a la sede arzobispal bonaerense a monse&ntilde;or Uladislao Castellano, hasta entonces obispo auxiliar de C&oacute;rdoba. <br />Entre las parroquias que m&aacute;s tarde (desde 1957) pertenecieran a la di&oacute;cesis de 9 de Julio, hasta 1897 fueron erigidas can&oacute;nicamente las siguientes: &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario&rdquo;, en 25 de Mayo (comenz&oacute; a funcionar el 29 de agosto de 1855); &ldquo;Santa Rosa de la Frontera&rdquo;, en Bragado (erigida el 3 de junio de 1860); &ldquo;Santo Domingo&rdquo;, en 9 de Julio (3 de enero de 1871); &ldquo;San Anselmo&rdquo;, en Pehuaj&oacute; (vicar&iacute;a for&aacute;nea, 11 de marzo de 1889) e &ldquo;Inmaculada Concepci&oacute;n&rdquo;, de Lincoln (vicar&iacute;a for&aacute;nea, 21 de junio de 1896). Ellas funcionaban como iglesias o vicar&iacute;as tiempo antes de su erecci&oacute;n can&oacute;nica, como es el caso de &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora de los Dolores&rdquo;, en Trenque Lauquen, que comenz&oacute; a funcionar en junio de 1894.</p><p><strong>LA DI&Oacute;CESIS DE LA PLATA</strong><br />El 15 de febrero de 1897, el Papa Le&oacute;n XIII emiti&oacute; en Roma la bula &ldquo;In Petri C&aacute;tedra&rdquo;, creando tres nuevas di&oacute;cesis en la Argentina, una de las cuales era la de La Plata, con sede en la capital de la provincia de Buenos Aires. El proyecto de creaci&oacute;n de estas, de acuerdo con lo que preve&iacute;a el Derecho de Patronato, fue elaborado por el Poder Ejecutivo nacional y aprobado por ley n&ordm; 2246 del 25 de noviembre de 1887.<br />La consideraci&oacute;n favorable de la Santa Sede, respecto del proyecto de erecci&oacute;n de las nuevas di&oacute;cesis, no fue inmediata; pues las relaciones diplom&aacute;ticas con Argentina se encontraban interrumpidas desde el primer gobierno de Roca. Entre 1887 y 1889 el can&oacute;nigo Milc&iacute;ades Echag&uuml;e, y luego el doctor Vicente Quesada, en 1892, respectivamente, hab&iacute;a realizado misiones especiales ante Sede Apost&oacute;lica, trataron de gestionar la reanudaci&oacute;n de los v&iacute;nculos diplom&aacute;ticos, pero fueron infructuosas.<br />Reci&eacute;n, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el doctor Carlos Calvo, ministro plenipotenciario argentino en Berl&iacute;n, consigui&oacute; no s&oacute;lo la creaci&oacute;n de las di&oacute;cesis, sino tambi&eacute;n la designaci&oacute;n de Castellano para la arquidi&oacute;cesis de Buenos Aires.<br />A partir de entonces la totalidad de la provincia de Buenos Aires &ndash;donde exist&iacute;an ya 68 parroquias y 115 iglesias y oratorios- as&iacute; como de la provincia de La Pampa, conformaron la jurisdicci&oacute;n territorial de la di&oacute;cesis platense.<br />El primer obispo de La Plata fue monse&ntilde;or Mariano Antonio Espinosa, hasta entonces obispo titular de Tiberi&oacute;polis y vicario general del arzobispado de Buenos Aires. Muchas de las poblaciones que m&aacute;s tarde conformar&iacute;an la di&oacute;cesis de 9 de Julio conoc&iacute;an al prelado. <br />Hombre de notables cualidades personales, Espinosa, hab&iacute;a nacido el 2 de julio de 1844. Alumno del Colegio P&iacute;o Latino Americano de Roma, recibi&oacute; el Presbiterado el 11 de abril de 1868. Preconizado obispo el 15 de junio de 1893, recibi&oacute; el Orden Sagrado 22 de octubre del mismo a&ntilde;o, por ministerio de monse&ntilde;or Le&oacute;n Federico Aneiros.<br />Espinosa gobern&oacute; la di&oacute;cesis hasta noviembre de 1900 en que Le&oacute;n XIII lo promovi&oacute; arzobispo de Buenos Aires. <br />El segundo obispo de La Plata fue, del mismo modo que el primero, un auxiliar de Buenos Aires, monse&ntilde;or Juan Nepomuceno Terrero y Escalada.<br />Nacido en Buenos Aires, el 13 de agosto de 1850, se hab&iacute;a doctorado en Jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires. El 18 de diciembre de 1880 fue ordenado presb&iacute;tero y, dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde alcanz&oacute; el doctorado en Derecho Can&oacute;nico en Roma.<br />Antes de recibir la designaci&oacute;n como vicario general del arzobispado de Buenos Aires, por parte de monse&ntilde;or Uladislao Castellano &ndash;en 1897-, se hab&iacute;a desempe&ntilde;ado como cura rector en San Telmo, can&oacute;nigo del Cabildo Catedralicio de Buenos Aires, Provicario del arzobispado metropolitano y vicario capitular. <br />El 21 de abril de 1898, monse&ntilde;or Terrero hab&iacute;a fue preconizado obispo (con el t&iacute;tulo de la Di&oacute;cesis &ldquo;in partibus&rdquo; de Delcus) por Le&oacute;n XIII y consagrado por monse&ntilde;or Uladislado Castellano, el 19 de junio.<br />Ante el traslado de monse&ntilde;or Espinosa a Buenos Aires, el papa Le&oacute;n XIII design&oacute; a Terrero obispo de La Plata, el 3 de diciembre de 1900; quien hubo tomado posesi&oacute;n de la sede el 3 de marzo de 1901.<br />Durante el gobierno de monse&ntilde;or Terrero tuvieron lugar numerosas visitas pastorales y misiones en el territorio diocesano, particularmente en las comunidades que m&aacute;s tarde integrar&aacute;n la Di&oacute;cesis de 9 de Julio. En torno a las mismas, erigi&oacute; can&oacute;nicamente las parroquias de &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario&rdquo;, en Juan Jos&eacute; Paso (8 de junio de 1908); &ldquo;Santa Catalina de Sena&rdquo;, en Norberto de la Riestra (22 de mayo de 1909); &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n&rdquo;, en Ernestina (19 de abril de 1912); &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen&rdquo;, en Carlos Casares (21 de junio de 1913), entre varias m&aacute;s, de las cuales nos ocuparemos en las sucesivas notas. <br />Asimismo, el obispo Terrero permiti&oacute; la instalaci&oacute;n de varias comunidades religiosas en el territorio que, a partir de 1957, conformar&aacute; la Di&oacute;cesis de 9 de Julio: Hermanas de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de Buenos Aires, en Trenque Lauquen (1907) y luego en Carlos Casares (1920); Hermanas de San Antonio de Padua, en el Hospital de los Pobres, en 9 de Julio; Siervas de Jes&uacute;s Sacramentado, en 9 de Julio (1910); e Hijos de Santa Mar&iacute;a Inmaculada, en General O&rsquo; Brien (1913), entre otros. <br />Monse&ntilde;or Terrero falleci&oacute; el 10 de enero de 1921. Para sucederlo, el papa Benedicto XV design&oacute; a monse&ntilde;or Francisco Alberti, a la saz&oacute;n obispo auxiliar de Buenos Aires.<br />Nacido en Buenos Aires, el 28 de marzo de 1865, Alberti, hab&iacute;a sido ordenado presb&iacute;tero el 20 de diciembre de 1895. El 21 de febrero de 1899, el papa Le&oacute;n XIII lo preconiz&oacute; obispo titular de Siunia; fue consagrado por los obispos Espinosa (consagrante principal), Terrero y Mat&iacute;as Linares Sanzetenea (1841-1914); y desde 1917 se desempe&ntilde;aba como auxiliar de Buenos Aires.</p><p><strong>LA DIOCESIS DE MERCEDES</strong><br />El 27 de septiembre de 1933, por Ley n&ordm; 11715, la legislatura nacional, siguiendo las prescripciones del Derecho de Patronato (sobre este tema nos ocuparemos m&aacute;s adelante, al referirnos de la creaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio), hab&iacute;a autorizado la erecci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de Mercedes. El Papa P&iacute;o XI la erigi&oacute; can&oacute;nicamente, junto con otros trece obispados y siete arzobispados, el 20 de abril de 1934, por medio de la bula &ldquo;Nobilis Argentinae Nationis&rdquo; (V&eacute;ase el texto completo de este documento, en traducci&oacute;n castellana, en Juli&aacute;n Alameda, &ldquo;Argentina cat&oacute;lica&rdquo;, 2&ordf; ed., Buenos Aires, Edici&oacute;n de los Padres Benedictinos, 1935, p&aacute;gs. 243-248).<br />Aquellas Letras pontificias que, expedidas el 2 de junio del mismo a&ntilde;o, llevaban las r&uacute;bricas de los cardenales Tom&aacute;s P&iacute;o Boggiani op. (canciller de la Santa Romana Iglesia) y Rafael Carlos Rossi ocd (secretario de la Sagrada Congregaci&oacute;n Consistorial), fueron remitidas por el secretario de Estado del Vaticano &ndash;cardenal Eugenio Pacelli- al ambajador argentino ante la Santa Sede, Carlos de Estrada, el 11 de junio. El Poder Ejecutivo le otorg&oacute; el respectivo exequ&aacute;tur por decreto n&ordm; 45.985, del 24 de julio de 1934.<br />La nueva Di&oacute;cesis de Mercedes comprend&iacute;a una parte de la provincia de Buenos Aires y el norte de la entonces Gobernaci&oacute;n de La Pampa, alcanzando una superficie de 142.592 kil&oacute;metros cuadrados, con una poblaci&oacute;n de 913.000 habitantes. Entre las treinta y nueve parroquias del territorio bonaerense que la compon&iacute;an se hallaban las que, a partir de 1957, conformar&iacute;an la jurisdicci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio (en el texto de la bula son mencionadas: French, Bragado, General Viamonte, 9 de Julio,Lincoln, Roberts, General Pinto, Ameghino, General Villegas, Bunge, Banderal&oacute;, Carlos Tejedor, Tres Algarrobos, Rivadavia, Trenque Lauquen, Berutti, Treinta de Agosto, Pehuaj&oacute;, Mones Caz&oacute;n, Paso, Carlos Casares, Pellegrini y Salliquel&oacute; (Cfr. Alameda, op. cit., p&aacute;g. 245).<br />El primer obispo de Mercedes &ndash;designado el 13 de septiembre de 1934- fue monse&ntilde;or Juan Pascual Chimento, hasta entonces obispo auxiliar de La Plata. <br />Nacido en Florencio Varela, el26de junio de 1887, hab&iacute;a ingresado al Seminario Conciliar en 1900 y, m&aacute;s tarde, fue enviado por su obispo a cursar estudios en la Universidad Gregoriana en Roma. All&iacute;, pudo doctorarse en Filosof&iacute;a y Teolog&iacute;a.<br />Ordenado sacerdote en la Bas&iacute;lica romana de San Juan de Letr&aacute;n el 17 de abril de 1911, de regreso al pa&iacute;s, Chimento, desempe&ntilde;&oacute; su ministerio en Chivilcoy, Avellaneda, Temperley y Lomas de Zamora y, m&aacute;s tarde, se le confi&oacute; el cargo de consultor diocesano. El 29 de septiembre de 1928, el Papa P&iacute;o XI lo preconiz&oacute; obispo titular de Sela y auxiliar del obispado platense; recibiendo la consagraci&oacute;n episcopal en la capilla del seminario de La Plata, el 29 de diciembre del mismo a&ntilde;o, de manos de monse&ntilde;or Francisco Alberti, actuando como co-consagrantes, los obispos Santiago L. Copello y Miguel de Andrea (Cfr. Jos&eacute; L. Kaufmann, &ldquo;Paternidad que perdura (Sacerdotes fallecidos en 100 a&ntilde;os)&rdquo;, La Plata, Arzobispado de La Plata, 1999, p&aacute;g. 191s.).<br />Monse&ntilde;or Chimento tom&oacute; posesi&oacute;n de la sede episcopal de Mercedes el 24 de febrero de 1935. Su permanencia en la di&oacute;cesis fue relativamente breve ya que, hacia octubre de 1938, P&iacute;o XI lo promovi&oacute; como arzobispo de La Plata.<br />De acuerdo con lo explicado por su sucesor, monse&ntilde;or Anunciado Serafini, &ldquo;el r&aacute;pido paso de monse&ntilde;or Chimento no pudo l&oacute;gicamente sino iniciar&rdquo; la organizaci&oacute;n de la di&oacute;cesis.<br />&ldquo;No hab&iacute;a &ndash;recordaba Serafini al evocar la culminaci&oacute;n del gobierno pastoral de monse&ntilde;or Chimento, dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde- curia ni curiales. No hab&iacute;a seminario ni cuerpo de profesores. Hab&iacute;a una escasez tremenda de sacerdotes. No hab&iacute;a sentido diocesano. No hab&iacute;a dirigentes diocesanos. No hab&iacute;a responsabilidad de poseer un deber de colaboraci&oacute;n diocesana en las vocaciones, en las obras...&rdquo;.<br />Para llenar la vacante que, la promoci&oacute;n de monse&ntilde;or Juan Pascual Chimento como arzobispo de La Plata (16 de octubre de 1938), hab&iacute;a producido en la sede episcopal de la Di&oacute;cesis de Mercedes, el 20 de diciembre de 1938, el Senado de la Naci&oacute;n hab&iacute;a elevado al Poder Ejecutivo una terna de candidatos. La n&oacute;mina estaba compuesta por monse&ntilde;or Anunciado Serafini, obispo titular de Arycanda; monse&ntilde;or Pablo Lancello y monse&ntilde;or Tom&aacute;s Juan Carlos Solari, secretario-canciller de la curia eclesi&aacute;stica de Buenos Aires y miembro de la familia pontificia con el t&iacute;tulo de Camarero Secreto Supernumerario. El 2 de enero de 1939, el Poder Ejecutivo, propon&iacute;a a la Santa Sede el nombre del primero.<br />Monse&ntilde;or Serafini hab&iacute;a nacido en Tres Arroyos el 15 de noviembre de 1898. Contaba quince a&ntilde;os de edad cuando ingres&oacute; al Seminario de Buenos Aires, donde complet&oacute; su formaci&oacute;n acad&eacute;mica en Filosof&iacute;a y Teolog&iacute;a; al t&eacute;rmino de la cual fue ordenado Presb&iacute;tero, el 20 de diciembre de 1924.<br />En la Di&oacute;cesis de La Plata, su obispo le encomend&oacute; distintas funciones y cargos: profesor del seminario, desde febrero de 1925; director de la Congregaci&oacute;n de Mar&iacute;a Inmaculada y San Juan Mar&iacute;a Vianney; director de la Academia Literaria de la Virgen de Luj&aacute;n; asesor del Consejo Diocesano de los J&oacute;venes de Acci&oacute;n Cat&oacute;lica; y cura rector de la parroquia de San Jos&eacute;, desde enero de 1933. Preconizado obispo &ndash;el 11 de mayo de 1935- por el Papa P&iacute;o XI, fue consagrado en la capilla del seminario platense el 25 de julio del mismo a&ntilde;o, por ministerio de monse&ntilde;or Zenobio Lorenzo Guilland (arzobispo de Paran&aacute;), actuando como co-consagrantes, monse&ntilde;or Fortunado Devoto (obispo titular de Attaea y auxiliar de Buenos Aires) y monse&ntilde;or Miguel de Andrea (obispo titular de Temnos y auxiliar de Buenos Aires).<br />Desde entonces se hallaba en La Plata, desempe&ntilde;&aacute;ndose como auxiliar del arzobispo de esa Iglesia particular.<br />La Santa Sede acept&oacute; la propuesta presentada por el gobierno argentino para la provisi&oacute;n de la sede vacante de Mercedes y, por bula del 22 de mayo de 1939, el Papa P&iacute;o XII traslad&oacute; a monse&ntilde;or Serafini a esa di&oacute;cesis. El 9 de junio del mismo a&ntilde;o, el Poder Ejecutivo nacional confiri&oacute; el exequatur a las letras pontificias pudiendo, el flamante obispo, tomar posesi&oacute;n de su c&aacute;tedra once d&iacute;as m&aacute;s tarde.<br />La labor pastoral del obispo Anunciado Serafini en Mercedes fue por dem&aacute;s intensa. Durante los dieciocho a&ntilde;os que transcurrieron desde el comienzo de su gobierno hasta la creaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio &ndash;en 1957-, recorri&oacute; y visit&oacute; en muchas ocasiones las parroquias que luego formaron parte de &eacute;sta. Su figura, sin dudas carism&aacute;tica, se hizo cercana a los habitantes de las diferentes comunidades que visitaba frecuentemente.<br />Durante el gobierno de monse&ntilde;or Anunciado Serafini, en Mercedes, fueron erigidas can&oacute;nicamente cinco parroquias que luego formaron la jurisdicci&oacute;n de la di&oacute;cesis de 9 de Julio: &ldquo;Santa Rosa de Lima&rdquo;, en Treinta de Agosto (23 de diciembre de 1941); &ldquo;San Jos&eacute;&rdquo;, en Dudignac y &ldquo;San Jos&eacute;&rdquo;, en Mones Caz&oacute;n (1 de enero de 1946); &ldquo;San Bernardo&rdquo;, en Roberts (23 de diciembre de 1951) y &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n&rdquo;, en Tres Lomas (1 de julio de 1954).<br />Asimismo, propici&oacute; la instalaci&oacute;n de algunas congregaciones religiosas o la fundaci&oacute;n de nuevas casas en localidades que, a partir de 1957, quedaron comprendidas dentro del territorio diocesano de Santo Domingo de 9 de Julio: Del Instituto Hijas de Mar&iacute;a Inmaculada, en el Hogar de Ancianos de Pehuaj&oacute; (1940) y en el Hogar Escuela &ldquo;Arnoldo Mignaqui&rdquo;, en Bragado (1948); del Instituto de Hermanas de la Caridad de las Santas Bartolomea Capitanio y Vicenta Gerosa (familia religiosa conocida vulgarmente como &ldquo;de la Virgen Ni&ntilde;a&rdquo;), en el Hogar &ldquo;Virgen Ni&ntilde;a&rdquo;, en Lincoln (1942); de la Sociedad Salesiana de Don Bosco, en la Escuela Agrot&eacute;cnica de Del Valle; de la Orden de San Benito (fundaci&oacute;n procedente de la Abad&iacute;a de Einsiedeln, de la Congregaci&oacute;n Benedictina Helv&eacute;tica), en el Monasterio de San Mar&iacute;a de Los Toldos (Estancia &ldquo;La Ciudadela&rdquo;) (1948); de la congregaci&oacute;n de Hermanas de San Antonio de Padua, en el Hospital Municipal &ldquo;Santiago Garr&eacute;&rdquo;, en Carlos Tejedor (1949); de la congregaci&oacute;n de Hermanas Carmelitas Descalzas Misioneras, en el Hogar de Ancianos de Bragado (1949); de la congregaci&oacute;n de Hijas de los Dolores de Mar&iacute;a Inmaculada, en el Seminario Menor de San Bernardo (1953) y en el Hogar &ldquo;Nuestra Se&ntilde;ora de los Dolores&rdquo;, en Carlos Casares (1954); de la congregaci&oacute;n de Hermanas Maestras de la Santa Cruz de Menzingen, en la Estancia &ldquo;La Ciudadela&rdquo;, Partido de General Viamonte (1954); y del Instituto de Hermanas Pobres Bonaerenses de &ldquo;San Jos&eacute;&rdquo;, en Bragado (1955), entre otras (m&aacute;s adelante, en sucesivas notas, nos ocuparemos m&aacute;s en concreto acerca de la vida consagrada en la Di&oacute;cesis de 9 de Julio).<br />En v&iacute;speras de producirse la erecci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio, en las ciudades que m&aacute;s tarde compondr&iacute;an &eacute;sta, se hallaban fundados varios colegios, hogares o pensionados para ni&ntilde;os dirigidos por religiosas y religiosos. Del mismo modo exist&iacute;an tres hogares para ancianos que recib&iacute;an la asistencia de religiosas; como as&iacute; tambi&eacute;n algunos hospitales.</p><p><em>Foto: Fachada de la Bas&iacute;lica de Luj&aacute;n, dibujada por el arquitecto Ulrico Cultors, hacia 1889. En ella fueron ordenados varios sacerdotes pertenecientes a la Di&oacute;cesis de Mercedes, algunos de los cuales, formaron parte del clero diocesano de 9 de Julio.</em></p>]]></description><pubDate>Sun, 03 Dec 2006 22:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Introducci&#xF3;n</title><link>https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120304-introduccion.php</link><guid isPermaLink="true">https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120304-introduccion.php</guid><description><![CDATA[<p>La Di&oacute;cesis de Santo Domingo en 9 de Julio, extendida a lo largo de 57.016 kil&oacute;metros cuadrados, se encuentra formada por los partidos bonaerenses de Bragado, Carlos Casares, Carlos Tejedor, Florentino Ameghino, General Pinto, General Viamonte, General Villegas, Hip&oacute;lito Yrigoyen, Lincoln, Nueve de Julio, Pehuaj&oacute;, Pellegrini, Rivadavia, Salliquel&oacute;, Trenque Lauquen, Tres Lomas y Veinticinco de Mayo. En consecuencia, como es factible suponer, su estudio debe ser analizado desde diferentes vertientes tem&aacute;ticas y aplicando la interdisciplinariedad en la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo hist&oacute;rico. Pero, debe tenerse en cuenta que la Historia de la Iglesia Particular de 9 de Julio, forma parte de &aacute;rea del conocimiento mucho m&aacute;s amplia que es la historia eclesi&aacute;stica; y, en efecto, no puede limitarse solo al estudio f&aacute;ctico, del hecho en s&iacute; -estructura fundamental de todo relato-; mas, descontando la inexpugnable contextualizaci&oacute;n temporal, debe tenerse particular cuenta que, en este orden, todo suceso est&aacute; &iacute;ntimamente ligado al proyecto salv&iacute;fico de Dios: la Iglesia es Cuerpo m&iacute;stico de Cristo. <br />El papa Le&oacute;n XII suger&iacute;a que &ldquo;la historia de la Iglesia es como un espejo donde resplandece la vida de la Iglesia&hellip;&rdquo;. <br />&ldquo;Mucho mejor a&uacute;n &ndash;dec&iacute;a el pont&iacute;fice- que la historia civil [&hellip;], demuestra aquella la soberana libertad de Dios y su acci&oacute;n providencial sobre la marcha de los acontecimientos. Los que la estudian, no deben nunca perder de vista que ella encierra un conjunto de hechos dogm&aacute;ticos que se imponen a la fe [&hellip;]. Esta idea directiva y sobrenatural que preside los destinos de la Iglesia es, al mismo tiempo, la llama cuya luz ilumina la historia"(Cfr. Enc&iacute;clica "Depuisle jous", dirigida al episcopado franc&eacute;s, 8-IX-1899). <br />Para el historiador Hubert Jedin, &ldquo;la historia de la Iglesia s&oacute;lo puede ser comprendida dentro de la historia sagrada; su sentido ultimo s&oacute;lo puede integrarse en la fe. La historia de la Iglesia es la continuaci&oacute;n de la presencia del Logos en el mundo (por la predicaci&oacute;n de la fe) y la realizaci&oacute;n de la comuni&oacute;n con Cristo con Cristo por parte del pueblo de Dios del Nuevo Testamento (en el sacrificio y sacramento), realizaci&oacute;n en que cooperan a la vez misterio y carisma"(Cfr. "Introducci&oacute;n a la Historia de la Iglesia", en &ldquo; Manual de Historia de la Iglesia&rdquo;, Barcelona, Herder, 1966, tomo I, p&aacute;g. 32).</p><p><strong>LAS FUENTES PARA EL ESTUDIO</strong><br />Para el estudio de la Historia de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio existe un conjunto de fuentes escritas de significativo valor. Como sostiene Jes&uacute;s &Aacute;lvarez G&oacute;mez cmf , "como en cualquier otra rama de la Historia", el m&eacute;todo utilizado por la historia eclesi&aacute;stica, tiene la caracter&iacute;stica de ser Critico, desde el punto de tender a "examinar rigurosamente las fuentes, seg&uacute;n las t&eacute;cnicas propias de la cr&iacute;tica interna y externa"(Cfr. &ldquo;Manual de Historia de la Iglesia&rdquo;, Madrid, Publicaciones Claretianas, 1987, p&aacute;g. 4.).<br />Algunos recursos documentales pueden hallarse en diferentes repositorios, algunos de los cuales son: <br />1) Archivos Municipales o hist&oacute;ricos: Correspondencia intercambiada por el clero con el Poder p&uacute;blico. Decretos y ordenanzas promulgados en relaci&oacute;n con el culto. Estad&iacute;sticas generales. Expedientes sobre la construcci&oacute;n y mantenimiento de edificios; y sobre otros asuntos temporales.<br />2) Archivos parroquiales: Libros de Partidas de Bautismo, Matrimonios y Defunci&oacute;n (hasta 1889). Circulares y notas directivas enviadas por la Curia Eclesi&aacute;stica. Libros de F&aacute;brica. Libros de Autos de Visitas Episcopales (reservados para algunos a&ntilde;os). Cartas pastorales de los obispos. Libros de actas y registros de las asociaciones piadosas parroquiales.<br />3) Archivos de las curias eclesi&aacute;sticas de 9 de Julio, Mercedes, La Plata y Buenos Aires: Lamentablemente, el acervo archiv&iacute;stico que se hallaba en la arquidi&oacute;cesis primada de Argentina sufri&oacute; una considerable e irreversible destrucci&oacute;n con ocasi&oacute;n de los disturbios de 1955.<br />Las congregaciones de Vida Religiosa, conservan tambi&eacute;n profusa documentaci&oacute;n. Aunque, en casos particulares, la m&aacute;s antigua se halla en los archivos de comunidades donde residen las autoridades generales, provinciales, o sus respectivos consejos. <br /><strong>PLAN DE LA INVESTIGACION</strong><br />La Historia de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio, cabe destacarlo, no se inicia en 1957, con la emisi&oacute;n de la Bula &ldquo;Quandoquidem Adoranda&rdquo; de P&iacute;o XII, por medio de la cual era erigida can&oacute;nicamente, si bien este es el hito clave en su pret&eacute;rito. La jurisdicci&oacute;n eclesi&aacute;stica de estas Iglesia particular fue parte de las di&oacute;cesis de Buenos Aires -elevada a arquidi&oacute;cesis en 1865- hasta 1897 en que pas&oacute; a formar parte de la de La Plata -erigida can&oacute;nicamente en 1897, por Bula &ldquo;In Petri C&aacute;tedra&rdquo;, de Le&oacute;n XIII-; para luego, desde 1934 integrar la di&oacute;cesis de Mercedes &ndash;creada por bula de P&iacute;o XI- hasta 1957. En consecuencia, no ser&iacute;a propio desestimar el rico pasado que se despliega desde la primera mitad del siglo XIX cuando eran fundados los pueblos de 25 de Mayo y Bragado y erigidas sus respectivas parroquias y vicar&iacute;as.<br />Al respecto, en la &ldquo;Historia&rdquo; que ofrecemos se ha querido dividir el desarrollo narrativo en nueve ejes tem&aacute;ticos: a) Los or&iacute;genes previos a la fundaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis: Buenos Aires, La Plata, Mercedes; b) La creaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio (1957); c) La labor pastoral de monse&ntilde;or Agust&iacute;n Herrera (primer obispo de 9 de Julio); d) La labor pastoral de monse&ntilde;or Antonio Quarraccino (segundo obispo de 9 de Julio); para luego retomar con: e) Misiones apost&oacute;licas en la Di&oacute;cesis (siglos XIX y XX); f) Las parroquias y las instituciones de piedad (siglos XIX y XX); g) La Vida Consagrada en la Di&oacute;cesis; h) La educaci&oacute;n y el periodismo confesionales; y por &uacute;ltimo, i) Figuras destacadas en el clero, la vida religiosa y el laicado diocesano.<br />Este acercamiento a la Historia de la Di&oacute;cesis de Santo Domingo de 9 de Julio que proponemos desde este espacio period&iacute;stico, tiene como alcance el per&iacute;odo 1836 hasta 1968. El l&iacute;mite inferior obedece a la fundaci&oacute;n del primer avance poblacional en la actual delimitaci&oacute;n diocesana: El Cant&oacute;n de Mulitas, establecido en noviembre de ese a&ntilde;o en el actual partido de 25 de Mayo. Mientras que, el t&eacute;rmino superior (1968) ha sido seleccionado como tope para la indagaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica y documental. <br />Esta serie de cr&oacute;nicas que se publicaran en lo sucesivo son parte de una investigaci&oacute;n iniciada a principios de 1997, en v&iacute;speras de conmemorarse el 40&deg; aniversario de la creaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis, como un proyecto del Archivo de Publicaciones Period&iacute;sticas &ldquo;Esc. Ricardo Germ&aacute;n L&oacute;pez&rdquo;, del Diario EL 9 DE JULIO. Durante ese tiempo, quien llev&oacute; adelante la indagaci&oacute;n documental, encontr&oacute; la eficaz colaboraci&oacute;n del entonces secretario-canciller de la curia eclesi&aacute;stica de 9 de Julio, monse&ntilde;or Alfredo I. Pironio, de feliz memoria, quien en muchas ocasiones prest&oacute; su tiempo a tomar apuntes de documentaci&oacute;n relevante a los t&oacute;picos estudiados o para brindar asesoramiento al respecto.</p><p><strong>BREVES CONSIDERACIONES ACERCA DEL ORDEN EPISCOPAL</strong><br />Antes de adentrarnos en los aspectos atinentes a la creaci&oacute;n de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio conviene referir, aunque brevemente, acerca del origen del Orden Episcopal; as&iacute; como tambi&eacute;n, a su turno, sobre la organizaci&oacute;n de las di&oacute;cesis en el pret&eacute;rito de la Iglesia.<br />Siguiendo el mandato de Jesucristo &ndash;&ldquo;vayan y hagan que todos los pueblos sean mis disc&iacute;pulos, bautiz&aacute;ndolos [&hellip;] y ense&ntilde;&aacute;ndoles a cumplir todo lo que yo les he mandado&rdquo; (Mt 28, 19-20)-, dos milenios atr&aacute;s, milenios atr&aacute;s, los Ap&oacute;stoles fundaron las primeras comunidades, poni&eacute;ndolas al frente de cristinos de reconocida moral (Cfr. 1 Tim 3, 1-7), a quienes llamaban &ldquo;episkopos&rdquo; y &ldquo;presbyteros&rdquo;. Al principio, seg&uacute;n varios autores, parece que ambos t&eacute;rminos eran empleados de manera indistinta; pero, progresivamente, cada uno adopt&oacute; su propia significaci&oacute;n.<br />Los textos de Ignacio de Antioquia permiten advertir que, en Siria, por ejemplo, el &ldquo;episkopo&rdquo; (la palabra espa&ntilde;ola &ldquo;obispo&rdquo;, deriva del lat&iacute;n &ldquo;episcopus&rdquo;, que tiene su origen en el griego &ldquo;episkopo&rdquo;, que significa &ldquo;inspector, supervisor o vigilante&rdquo;), se distingu&iacute;a claramente del colegio de &ldquo;presbyteros" (Cfr. L. Bouyer, &ldquo;Diccionario de Teolog&iacute;a&rdquo;, Bacelona, Herder, 1973, p&aacute;g. 478). Lo mismo se observa en los comentarios de Jer&oacute;nimo y en algunos textos de Hip&oacute;lito de Roma; donde aparecen incluso, en este &uacute;ltimo, rituales de consagraci&oacute;n para el Orden del Episcopado.<br />Le&oacute;n XIII, en su enc&iacute;clica &ldquo;Satis cognitum&rdquo;, del 29 de julio de 1896, sosten&iacute;a que &ldquo;los Ap&oacute;stoles consagraron a obispos y designaron normalmente a los que deb&iacute;an ser sucesores inmediatos&hellip; Pero no fue s&oacute;lo esto: ordenaron a sus sucesores que escogieran hombres propios para esta funci&oacute;n, y que le revistieran de la misma autoridad y les confiasen a su vez el cargo de ense&ntilde;ar&rdquo;. La Segunda Carta a Timoteo (2, 1-2) nos acerca a esta idea.<br />Otras cartas del Nuevo Testamento identifican las cualidades que deb&iacute;an poseer los candidatos para la elecci&oacute;n de obispos: Prudencia, justicia, moderaci&oacute;n y liderazgo, pero con autoridad paternal. Otro aspecto importante deb&iacute;a ser la posesi&oacute;n de una &ldquo;conciencia de presidir en virtud de una misi&oacute;n divina, con el cuidado, por tanto, de atenerse a la l&iacute;nea de la &lsquo;tradici&oacute;n&rsquo;&rdquo; (B. Villegas, &ldquo;Obispo&rdquo;, art&iacute;culo publicado en Alejandro Diez Macho et al (dir), &ldquo;Enciclopedia de la Biblia&rdquo;, Barcelona, Garriga, 1963, tomo V, p&aacute;g. 579).<br />Con el correr de los siglos, la funci&oacute;n del obispo fue adquiriendo la instituci&oacute;n que, en mayor medida, poseer&aacute; hasta el Concilio Vaticano II y a&uacute;n despu&eacute;s. La concepci&oacute;n del Episcopado como una prolongaci&oacute;n del Apostolado ha sido una de las ideas que, al respecto, se sostuvo a lo largo de los siglos. Ral como sugiera Werner L&ouml;ser, el obispo es &ldquo;el depositario y portador del ministerio supremo de la Iglesia, otorgado mediante consagraci&oacute;n&hellip;&rdquo;.<br />&ldquo;En virtud &ndash;a&ntilde;ade- de su pertenencia al colegio episcopal el obispo participa en la direcci&oacute;n de toda la Iglesia. Al mismo tiempo dirige la Iglesia local (obispado, di&oacute;cesis) a la que es designado&rdquo; (Wolfgang Beinert, &ldquo;Diccionario de Teolog&iacute;a Dogm&aacute;tica&rdquo;, Barcelona, Herder, 1990, p&aacute;g. 497).<br />El obispo posee una doble potestad: autoridad jurisdiccional particular y universal. En otras palabras, como lo hab&iacute;a sostenido Bolgeni, en el siglo XVIII, &ldquo;ser miembro del colegio episcopal da derecho a cada obispo a gobernar y administrar la Iglesia. Y este derecho de gobernar la Iglesia Universal [...], de cada obispo, [es distinto] de la jurisdicci&oacute;n sobre las di&oacute;cesis y sobre sus fieles&rdquo; (U. Dom&iacute;nguez del Vail, &ldquo;Obispo y colegialidad episcopal, en el Concilio Vaticano I y en la tradici&oacute;n patri&oacute;tica&rdquo;, en &ldquo;De doctrina Concilii Vaticani Primi&rdquo;, Vaticano, Libreria Editrice, 1969, p&aacute;g. 483).<br />El Orden sagrado confiere al obispo el oficio de santificar, ense&ntilde;ar y regir, que ejercita en comuni&oacute;n con el colegio episcopal y con el Pont&iacute;fice Romano. Asismismo, &ldquo;con la consagraci&oacute;n episcopal se confiere la plenitud del sacramento del Orden&rdquo; (Concilio Vaticano II, Constituci&oacute;n &ldquo;Lumen Gentium&rdquo;, cap. III, 21).<br />Como ha quedado claro, los obispos, nombrados por el Papa, son los sucesores leg&iacute;timos de los ap&oacute;stoles. Esta idea, que forma parte de la estructura dogm&aacute;tica de la Iglesia, se ha mantenido desde los or&iacute;genes mismos del cristianismo.<br />Hacia el siglo II, la figura del obispo aparec&iacute;a institu&iacute;a de una manera m&aacute;s clara para la generalidad de las comunidades, con supremac&iacute;a sobre los presb&iacute;teros y los di&aacute;conos. De hecho, para entonces, exist&iacute;an ya varios casos de obispos mon&aacute;rquicos en las Iglesias particulares de Roma, Antioquia, &Eacute;feso, Ly&oacute;n, Alejandr&iacute;a, Esmirna y Atenas, entre otras; los cuales pose&iacute;a derecho pleno para ense&ntilde;ar y consagrar.<br />Para algunos historiadores, el avance del gnosticismo entre las comunidades cristianas, desde el siglo anterior, hab&iacute;a llevado a exaltar la autoridad de los obispos.<br />Seg&uacute;n E. Jarry, profesor de Historia Medieval en el Instituto Cat&oacute;lico de Par&iacute;s, &ldquo;contra los gn&oacute;sticos todos los cristianos ten&iacute;an el deber de unirse a su obispo y de obedecerle&rdquo;. Para este autor, ante la expansi&oacute;n gn&oacute;stica, &ldquo;la Iglesia Cat&oacute;lica se sosten&iacute;a gracias a sus obispos&rdquo;.<br />De ese tiempo datan las notables predicaciones de Ireneo de Esmirna, obispo y fil&oacute;sofo, quien refut&oacute; los sistemas gn&oacute;sticos y escribi&oacute; la &ldquo;Demostraci&oacute;n de la predicaci&oacute;n apost&oacute;lica&rdquo;, obra hallada reci&eacute;n en 1904.<br />Durante los siglos II y III los obispos fueron elegidos por las comunidades respectivas, con la anuencia de los obispos vecinos. Tanto en el S&iacute;nodo de Arles (del a&ntilde;o 314), como en el Concilio de Nicea (del a&ntilde;o 315, v&eacute;ase en este caso el canon 4), se pusieron el claro algunos principios fundamentales para la elecci&oacute;n de los obispos. En esos figuraba, incluso, la disposici&oacute;n que indicaba que la consagraci&oacute;n de &eacute;stos deb&iacute;a ser realizada por, al menos, otros dos o tres obispos.<br />Si bien parece haber estado claro, desde la antig&uuml;edad, el primado del Romano Pont&iacute;fice sobre el resto de los obispos, &eacute;ste fue tema de prolongados debates. Hay quienes tienen claro que el cisma de Oriente (del a&ntilde;o 1054), los detonantes del cautiverio de Avi&ntilde;&oacute;n (1305) y las controversias galicanas fueron consecuencia, entre otros aspectos, del conflicto generado entre la autoridad del Papa y la jurisdicci&oacute;n de los obispos. El Concilio Vaticano I (1869-1870) habr&iacute;a buscado echar luz al respecto, pero su abrupta postergaci&oacute;n s&oacute;lo permiti&oacute; ocuparse m&aacute;s ampliamente del primado de Roma (V&eacute;ase Enrique Denzinger, &ldquo;Enchiridion Symbolorum&rdquo;, n&deg; D-1821 y siguientes). <br />Respecto de la figura del obispo, el Concilio Plenario de Am&eacute;rica Latina &ndash;celebrado en Roma en 1899- la defin&iacute;a con una notoria claridad: &ldquo;As&iacute; como el Romano Pont&iacute;fice es el Maestro y Pr&iacute;ncipe de la Iglesia universal, as&iacute; los Obispos son rectores y jefes de aquellas Iglesias cuyo gobierno respectivo les ha sido encomendado&rdquo;. <br />&ldquo;Cada uno &ndash;prosigue el magisterio conciliar- en su propio territorio tiene el derecho de presidir, de corregir, y de decretar en general cuanto concierne a los intereses cristianos; pues son part&iacute;cipes de la sagrada potestad que Cristo Nuestro Se&ntilde;or recibi&oacute; del Padre y dej&oacute; a su Iglesia. Esta potestad ha sido conferida a los Obispos con gran provecho de aquellos sobre los cuales la ejercen; porque mira por su naturaleza a la edificaci&oacute;n del Cuerpo de Cristo, y hace que cada Obispo, a guisa de eslab&oacute;n, una a los cristianos que gobierna, entre s&iacute; mismos y con el Pont&iacute;fice M&aacute;ximo, como miembros con su cabeza, con la comuni&oacute;n de fe y caridad&rdquo; (Cfr. Decretos del Concilio Plenario de Am&eacute;rica Latina, t&iacute;tulo II, cap&iacute;tulo I, n&deg; 179).</p><p><strong>LA ORGANIZACI&Oacute;N DIOCESANA</strong><br />La organizaci&oacute;n de los territorios diocesanos, en al vida de la Iglesia, aparece en el siglo III. El punto de partida para ella, tal como lo explica el padre Bernardino Llorca, &ldquo;fueron las poblaciones donde se establecieron las primeras iglesias&rdquo;.<br />&ldquo;Si estas ciudades .prosigue- eran bastante grandes, la comunidad cristina se divid&iacute;a&hellip; El obispo era el jefe supremo de todas las iglesias titulares de una ciudad y de sus alrededores [&hellip;], a lo cual se denomin&oacute; &lsquo;di&oacute;cesis&rsquo;&rdquo;.<br />Si bien cada di&oacute;cesis, en su organizaci&oacute;n y jerarqu&iacute;a, guardaba autonom&iacute;a dentro de las Iglesia universal; aquellas se agruparon constituyendo &ldquo;provincias eclesi&aacute;sticas&rdquo; (denominaci&oacute;n que a&uacute;n prevalece), que a su vez ten&iacute;an su cabeza en una iglesia metropolitana, que muchas veces se hallaba ubicada en la ciudad capital de una regi&oacute;n o en las urbes m&aacute;s importantes.<br />El can&oacute;nigo Gustave Bardy, te&oacute;logo y doctor en Letras, refiere que, &ldquo;frecuentemente, las di&oacute;cesis se agrupan en jurisdicciones metropolitanas, bajo la direcci&oacute;n de un arzobispo cuyos privilegios son, sobre todo, de tipo honor&iacute;fico&rdquo;. A las di&oacute;cesis, en su v&iacute;nculo con la sede metropolitana, se las denomina &ldquo;sufrag&aacute;neas&rdquo;.</p><p><strong>FOTO: Monse&ntilde;or Agust&iacute;n Herrera, primer obispo de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio, durante una visita a la localidad de French (Partido de 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires)</strong></p>]]></description><pubDate>Sun, 03 Dec 2006 22:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>ADVERTENCIA PRELIMINAR</title><link>https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120303-advertencia-preliminar.php</link><guid isPermaLink="true">https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120303-advertencia-preliminar.php</guid><description><![CDATA[<p><em>La obra aqu&iacute; presentada es publicada en fragmentos, en la medida en que va siendo editada, en sucesivas notas period&iacute;sticas, en el Diario &ldquo;El 9 de Julio&rdquo;, de la ciudad de 9 de Julio (Provincia de Buenos Aires). Ahora ofrecemos aqu&iacute; la Introducci&oacute;n y el Cap&iacute;tulo I, publicados hasta la fecha en prensa.</em></p>]]></description><pubDate>Sun, 03 Dec 2006 22:21:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120302.php</link><guid isPermaLink="true">https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120302.php</guid><description><![CDATA[<p>Nuestra Se&ntilde;ora de F&aacute;tima, Patrona Principal de la Di&oacute;cesis de 9 de Julio</p><p>&nbsp;</p><p><strong><em>Este ensayo de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica es dedicado, por el autor, a la memoria de monse&ntilde;or Alfredo I. Pironio</em></strong></p>]]></description><pubDate>Sun, 03 Dec 2006 22:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>Apuntes para una Historia de la Di&#xF3;cesis de 9 de Julio. (1957-1968).</title><link>https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120301-apuntes-para-una-historia-de-la-diocesis-de-9-de-julio-1957-1968-.php</link><guid isPermaLink="true">https://historiadeladiocesis.blogia.com/2006/120301-apuntes-para-una-historia-de-la-diocesis-de-9-de-julio-1957-1968-.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Sun, 03 Dec 2006 22:16:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
